El venezolano en general, salvo un pequeño grupo, ubicado en el alto poder, languidece, en un país quebrado a propósito por un grupo que quiere mantenerse en el poder a costa de lo que sea.
No les importa a ese grupo que gobierna que los venezolanos comunes cuenten con un salario mínimo de 130 Bolívares que no alcanza ni para una caja de fósforos y permanezcan deambulando con los bolsillos vacíos
La canasta alimentaria es una quimera, un sueño de la mayoría de los venezolanos que hace años tienen las neveras vacías, por no tener poder adquisitivo para adquirir sus alimentos más básicos.
Las madres obligan a sus niños a asistir a sus escuelas y no tienen nada para la merienda, los mandan con las loncheras vacías, con un pancito solamente o un cambur y regresan con las miradas perdidas, obligados a pasar hambre.
Los estudiantes no cuentan con recursos para sus útiles escolares, cuadernos, lápices, y todo tipo de materiales escolares que tradicionalmente hemos usado, de libros ni hablar, asisten a clases con sus morrales vacíos.
Los niños y jóvenes, padres y representantes hacen esfuerzos por la educación, sin embargo al llegar a las instalaciones educativas encuentran los salones vacíos sin pupitres, sin mesas y demás equipos escolares. En algunos lugares esos salones vacíos producen una brutal deserción escolar.
Las redes sociales están abarrotadas de solicitudes de solidaridad humana para tratamiento médicos, porque los convalecientes y las emergencias generan altos costos imposibles de cubrir. Los hospitales y ambulatorios públicos están desabastecidos, vacíos de medicamentos e insumos.
El quiebre social y económico que producen las mesas vacías, porque los escasos salarios y la galopante inflación van creando las ulceras de los estómagos vacíos y hasta ahora nadie responde por ello.
El sector privado generador de capital y empleos por su propia naturaleza, se queda corto para resolver este grotesco quiebre, producido por un fanatismo ideológico histérico por el poder.
Si vemos por la rendija, el sector político institucional esta clarito y nos encontramos con un vacío moral y ético que se extiende hasta en los manuales de enseñanza de las escuelas y universidades controladas por el gobierno. El cinismo, la burla y el desprecio llenan la información oficial.
En ese mismo ámbito, el vacío constitucional y legal, es ahora parte del quehacer cotidiano, ocurrió una ausencia absoluta presidencial y no se respetó ni se cumplió el mandato de la carta magna, tan critico es el vacío legal que se pide mejorar la ley del odio.
En fin, muchos aspectos de la vida del venezolano están vacíos o están en el vacío, por la desintegración de la sociedad venezolana por un grupo de facinerosos. Todo ese vacío se puede llenar con amor, esperanza, libertad y democracia.








