Por Nelson Ventura (*)
En días pasados desde la ciudad de Cumaná, Henry Alviarez, Coordinador Nacional de Organización de la organización política Vente Venezuela, en rueda de prensa reclamó entre otras situaciones, las excarcelaciones por goteo de algunos presos político que la dictadura mantiene en diversas cárceles nacionales, sometidos bajo la prescripción de leyes especiales propias del régimen totalitario como la Ley Simón Bolívar, la Ley contra el Odio, Ley contra el Terrorismo, la Ley de control de las organizaciones no gubernamentales, entre otras que sirven de artificio para ejecutar represión.
EL dirigente libertario advirtió a los integrantes de la mesa de dialogo entre el gobierno de los Estados Unidos, representados por miembros de la extinta Asamblea Nacional 2015 y representantes del régimen que gobierna desde hace 27 años el país, que el pueblo venezolano está cansado de recibir migajas, denunció que las excarcelaciones prometidas son migajas, que no se liberan los presos políticos y a los que excarcelan los dejan sometidos a duros regímenes de presentación y grilletes en los tobillos.
Ese justo reclamo de Alviarez, nos sirve para recordar que ciertamente hemos vivido las últimas dos décadas, bajo el suministro de migajitas en todos los estadios de la vida venezolana, mientras que los platos completos solo sirven a la neo burguesía cívico militar bolivariana, que entregó nuestros recursos a gobiernos por todo el mundo y engrosó una inmensa masa de fortuna como resultado de la corrupción promovida desde las altas esferas del poder.
Es así como nos sostenemos con una migajita de Constitución, una migajita de fachada de estado de derecho, una migajita de justicia. Cuando le conviene deja caer retazos de garantías en forma de propaganda, donde el estado de derecho son figuras para constitucionales y la justicia la ejercen los verdugos que la otorgan en mínimas unidades; Los derechos humanos fundamentales, políticos, económicos y sociales llegan en forma de residuos del poder socialista, para crear mayores sufrimientos.
Hemos vivido con una migajita de salario mínimo, especialmente los trabajadores y los maestros, que ven sus vidas mermadas con la desaparición del ahorro y sus prestaciones sociales; una migajita de moneda, de la que solo queda el nombre, porque el Bolívar como moneda ha desparecido y te entregan migajas en forma digital; Igualmente recibimos migajitas de servicios públicos, que van desapareciendo en cantidad y calidad: migajas en educación, con la pésima calidad educativa que viene provocando una preocupante deserción escolar; migajas en la salud, los hospitales públicos carecen de medicinas, insumos y personal, producto de la agobiante situación de miseria y corrupción que impulsa a nuestros galenos a buscar mejores empleos en otros lugares; El transporte público cada día está más deteriorado, pronto serán migajas en chatarras.
Los servicios básicos como la seguridad ciudadana, es muy lamentable, con el incremento de robos, atracos, hurtos, sicariatos, secuestros, alcabalas, minería ilegal como entorno de delincuencia organizada, con el agravante de que en muchos lugares del país ya no encontramos ni siquiera migajas, porque allí gobiernan fuerzas irregulares con el aval de las autoridades venezolanas, como es el caso de los estados Amazonas y Bolívar.
Encontramos las migajas clásicas del servicio de la electricidad y el agua que han tomado formas de vestigios por la falta de inversión y cada día es menor la cantidad y calidad del servicio, los racionamientos eléctricos son formas de migajas, el suministro de agua de manera esporádica es una forma de migajas.
Nos dan migajas de democracia, nos robaron las elecciones sin ton ni son. Tenemos migajas de libertad; las migajas de participación política. No podemos estar conforme de vivir de migajas mientras la neo boliburguesía se queda con el lomito. Alviarez tiene razón estamos cansados de las migajas. Necesitamos elecciones lo antes posible y recupera nuestros derechos y garantías en abundancia y no en migajas.







